CICA / Cycas revoluta

En un mes lleno de los vivos colores de la primavera, hacemos una “pausa” cromática para celebrar a una de las especies más peculiares que adornan patios y jardines mediterráneos. Procedente de Asia Oriental, sur de Japón, este de China y Java, presenta el aspecto de una palmera, aunque pertenece a un grupo vegetal distinto y sobre todo mucho más primitivo.

Las Cycadophytas son verdaderos fósiles vivientes. Estas plantas con semilla, dioicas (con individuos masculinos y femeninos), tuvieron su gran apogeo en la Era Mesozoica coincidiendo con el dominio de los dinosaurios. Junto con coníferas y ginkgos dominaron la vegetación del planeta hasta tal punto que el periodo Jurásico se llega a llamar “Edad de las cícadas”. Su ocaso parecía haber llegado con la evolución de las plantas con flores, aunque ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días y hacerse un sitio en muchos jardines y hogares.

El parecido superficial que con la palmera tiene la cica hizo que en otros tiempos se le llamase cicopalma, e incluso el insigne Linneo también la creyó palmera, ya que en griego antiguo el término kykas designaba a un tipo de palmera no identificada, y así aparece recogido en uno de los manuales clásicos de la botánica antigua, la Historia de las plantas de Teofrasto (372-287 a.C.). El nombre específico revoluta hace referencia a la disposición espiral, enrollada, de las hojas.

La revoluta es posiblemente una de las especies más habituales en jardinería. En su Asia originaria se usa como paramento de templos. Aunque en todo el mundo se suele cultivar como planta de interior (no soporta el frío) en la zona mediterránea se da bien en exteriores, pero prefiere cierta sombra.

Aunque toda la planta se considera tóxica, en sus semillas podemos encontrar una mayor cantidad de una sustancia tóxica, la cicadina, defensa natural contra bacterias y hongos. No obstante, de la médula de su tallo se obtiene un alimento tradicional en Japón, el sagú, utilizado desde tiempos inmemoriales para la alimentación humana.

Otra de sus curiosidades botánicas se esconde a los ojos del visitante en sus raíces coraloides (con forma de coral): en un claro ejemplo de simbiosis, nódulos de algas verdeazuladas y cianobacterias, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico, le ayudan a enriquecer el sustrato sobre el que se asienta.

Son plantas de crecimiento muy lento por lo que es un privilegio poder ver en los jardines del Alcázar numerosos ejemplares bien conservados de importante talla y edad; no es difícil dejar volar la imaginación e imaginar a un dinosaurio ocultándose tras sus hojas.

*Si quieres saber dónde localizar las cicas y otras especies en los Jardines del Real Alcázar solo tienes que descargarte gratuitamente la aplicación de Nomad Garden, “Jardines del Alcázar”. (https://play.google.com/store/apps/details?id=com.fortysevendeg.nomapgarden )

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Nomad Garden

Los jardines son espacios de diálogo entre la Sociedad y la Naturaleza, laboratorios donde se vinculan las potencialidades de las plantas con los deseos humanos. La aspiración de Nomad Garden es celebrar y fomentar dichas alianzas desarrollando herramientas contemporáneas que las pongan en valor. Gardens are spaces of dialogue between the Society and Nature, laboratories where are linked the potential of plants with the human desires. The aspiration of Nomad Garden is to celebrate and promote such partnerships developing contemporary tools that give to them their value.

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